Micro área cultural: El Gorguel y su lucha por la tradición.

13 Mar

Este pequeño estudio consiste en representar toda una forma de vida en extinción, que maltratada durante años, ahora lucha de manera encarnizada por la subsistencia a través del recuerdo. El registro sonoro, a través de entrevistas,  y capturas sónicas a nivel geográfico del entorno, nos sirven (y mucho) para entender la defensa de un estilo de vida que tiene arraigo por la tradición heredada de sus antepasados recientes. Minería, pesca, ecologísmo y lucha social se entremezclan en este breve acercamiento a unos habitantes muy especiales.

El Gorguel, perteneciente a la ciudad de Cartagena, es un diminuto pueblo que actualmente está conformado por unas pequeñas y viejas casas, con escasísimos habitantes (durante todo el año). Olvidado y abandonado a su suerte, dicho poblado está rodeado por una refinería, el vertedero munincipal de la ciudad de Cartagena, y por la cercanía de la costa, la última cala vírgen de la zona, pero que peligra por intereses económicos. En medio de todo esto, nos encontramos a los hijos y nietos de los mineros que trabajaban en el pueblo, y que por lazos históricos intentan conservar a toda costa. El futuro macropuerto es el enemigo principal de estos “nativos” cuya vitalidad es capaz de hacer frente a grupos de poder y políticos con intereses ajenos a los del pueblo.

Decía Fernand Braudel (uno de los grandes historiadores del siglo XX), en su libro “La Historia y las Ciencias Sociales”, que las áreas culturales como focos de civilización, también son alojamientos, espacios concretos. Pues bien, El Gorguel, y salvando las distancias, es una microscópica área cultural con su propia idiosincrasia, con unos rasgos singulares, tanto por la idea identitaria de su población heredera de la tradición minera, no de la sanguínea ni la idiomática, como por las características de los alojamientos (por el empobrecimiento) y las barreras económicas que han sufrido durante generaciones, que han determinado un carácter propio muy palpable. Estos hijos, nietos y bisnietos de mineros luchadores, y de pescadores, son el ejemplo de la repulsa al sometimiento de sus formas de vida. Y todo esto rebosa en cada conversación con los habitantes del lugar.

El Gorguel, siempre fue un lugar de paso, con riqueza mineral en sus contornos, pero ahora, como pueblo reducido a “cenizas”, solo un puñado de habitantes vive del recuerdo y las penurias que sufrieron sus ancestros. En cada piedra se aprecia la energía de tiempos pasados, aunque ahora este núcleo poblacional esté totalmente moribundo. Ya no queda nada por expliar, el subsuelo agoniza y solo de la pesca veraniega y el turismo ecológico subsisten estos pobladores. En el período invernal, sus residencias se encuentran principalmente en el pueblo minero de La Unión. Un hecho característico y que confirma el abandono de El Gorguel, es la obligatoriedad de la autogestión para poder incluso recoger la basura. Las ayudas institucionales son nulas, y el interés geoestratégico es muy importante, como para permitir que  puedan subsistir  cómodamente estos lugareños. Son ciudadanos molestos que se manifiestatan por una playa que va a desaparecer por la creación del antes citdo macropuerto de Cartagena.

En verano el núcleo poblacional aumenta considerablemente, principalmente los fines de semana. La playa de El Gorguel es de los pocos lugares de la Región donde se permite acampar en la misma orilla. Un mar de cañas de pescar inundan la zona durante esos días calurosos. Se aprovechan de las numerosas “fugas” de peces de los  ricos criaderos cercanos. Toda la contaminación indiscriminada durante décadas, reposa en el fondo marino, y actualmente la calidad del agua es óptima para el baño. Hay que tener en cuenta que el antiguo agujero negro de la contaminación europea, Portman, está a unos pocos kilómetros.

Las grabaciones del paisaje, de pueblos cercanos (La Unión), de protagonistas de las manifestaciones y marchas de protesta, y habitantes antiguos que durante décadas vivieron en El Gorguel, captan la idiosincrasia de un pueblo único.

La idea de las grabaciones ha sido poder entender, aunque sea superficialmente, a estos ciudadanos que lucha por conservar la tradición de sus padres y abuelos.  Dentro de varias décadas podremos escuchar los últimos coletazos, o no, de este lugar de tránsito, de luchas y huelgas, de vigilancia contra el contrabando, de guerra civil y de unas formas de “veraneo” en auténtica extinción.

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: